24 de Abril de 2013
Hoy
me senté con la intención de escribir, desde hace tiempo tengo la sensación de que
tengo el don de hacerlo, pero la verdad no se porque pienso eso si es que jamás
he escrito algo memorable o que considere una evidencia concreta del don que
aseguro tener. Recuerdo que hace mucho tiempo, en una clase de "Español", una
tarea consistió en crear un cuento con elementos fantásticos que incluyeran
dragones, caballeros y princesas, creo que esa fue la única tarea que disfruté,
sin darme cuenta, esa tarde me encontré sumergido en una historia de dragones
destructores y caballeros valientes con una extensión de más de tres páginas
escritas a mano. Al día siguiente, lo único que quería era que alguien leyera
mi cuento, quería que la maestra lo leyera y me felicitara por mi creativa
tarea, sin embargo, nada paso aquel día, ni mis compañeros quisieron leerlo
(obviamente porque yo jamás se lo enseñé) y ni la maestra manifestó algo más
allá de la palabra “Bien” en mi cuaderno. Eso no me importó, han pasado los
años y aún recuerdo la satisfacción que sentía cuando escribía esas tres páginas
de dragones y caballeros, creo que desde ese día siempre he sostenido la idea
de que “a mi se me da la escritura”. Pasaron muchos años y no volví a escribir
algo de manera creativa, de hecho me olvide de que todo ese tiempo creí tener
esa cualidad o al menos de eso me quería convencer; fue hasta que cursaba mis años de
universidad cuando volvía tener la oportunidad de escribir algo creativo en la
materia de guionismo, en la que cada trabajo que entregaba tenía la mayor
extensión de todo el salón, cuando mis compañeros escribían su trabajo en seis
cuartillas, yo lo hacía en dieciocho y yo me encontraba feliz, aunque ahora creo
que la cantidad de mis escritos, obligatoriamente no tenían que tener la calidad
que yo presumía. En fin, esos seis meses de guionismo me remontaron a esa gozo
que me dio ese cuento de mi infancia y fue así que me convencí de que mi
vocación era ser escritor, ese día lo dije con una gran seguridad, si ahora me
encuentro escribiendo es porque ya no lo estoy como aquel día.
Pocos
años antes de mi amada materia de guionismo, comencé a desarrollar mi gusto por
la lectura, la cual considero parte fundamental en el desarrollo de un escritor
y su obra, recuerdo que el primer libro que leí por voluntad y gusto propio,
fue uno que mi mamá me regaló con la intención de que no viera tanta
televisión, pasó más de un año para que yo lo comenzara a leer, fue un día de
ociosidad que me llevó a leer el libro, del cual ya tenía cierto conocimiento por
la televisión, “Frankenstein” de Mary Shelley era su nombre y después de
comenzarlo a leer, me tarde tres semanas en terminarlo y quedar absorto ante la
posibilidad que una persona tiene al escribir algo en una hoja de papel. En ese momento, me sentí como el
descubridor de un poder inigualable, el de poder crear y deshacer mundos a mi
antojo, crear historias y llenarlas de sentimientos, y así como yo, con
lectores que sintieran y pensaran al ritmo de las palabras escritas por
alguien. Cuando terminé de leer la desgraciada vida del monstruo de
Frankenstein, compré “Cien años de soledad” y fue así, que después de ver el
hielo en Macondo vi que todo se puede ver de la forma que uno quiera ver.
Entre
mi presunto don para escribir y mi gusto por leer, he vivido años con la idea
de que un día mi vocación se encarrilará por el buen camino y ese mismo día
comenzaré a escribir una verdadera novela, un gran poema o cualquier tipo de
relato que todos quieran publicar y así la gente espere a que escriba muchas
cosas más, literalmente he vivido varios años esperando ese momento y como ya
he mencionado, si me encuentro escribiendo esto, es porque justo ahora ya no
estoy seguro de eso.
Evaristo García
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